9 de enero de 2011

Medidas higiénico-posturales para disminuir la tensión en la mandíbula


  • Colocar la lengua en su posición de reposo ideal. Esta colocación se llama "inoclusión fisiológica". Consiste en colocar la punta de la lengua en la raíz superior de los dientes, como si fueramos a decir "No", en la "N", en el paladar duro. Los labios están levemente juntos sin presión o un milímetro separados, y los dientes de arriba separados 1mm de los dientes de abajo, es decir, sin contacto oclusal. Esta colocación de la lengua permite dar descanso a la musculatura de la mandíbula y a no comprimir la articulación de la mandíbula. Los orientales utilizan también esta colocación de la lengua. La explicación que ellos dan es que el colocar la lengua en la raíz superior de los dientes cierra dos canales energéticos (Du Mae y Ren Mae) y permite tener una actitud de silencio terapeútico. Occidente da su explicación con un enfoque biomecánico, los orientales dan un enfoque energético, pero ambos saben los beneficios de esta colocación de la lengua.
  • Se recomienda colocar la lengua en esta posición siempre que no estemos hablando, comiendo, tragando o haciendo un esfuerzo físico intenso. Ya que el beneficio es la relajación de la musculatura masticadora y sus efectos energéticos.
  • Todos tenemos momentos o épocas de estrés cotidiano, nerviosismo, ansiedad, etc. En estos casos podemos trabajar con una visualización. Nos imaginamos nuestra mandíbula, tomamos conciencia de nuestra mandíbula, sentimos los músculos de la boca, sentimos la lengua, los dientes, la articulación, colocamos la lengua en su posición de reposo, y nos decimos "permito que mi mandíbula quede libre". Lo que quiero decir es que podemos aprender a disociar el estrés laboral o personal de la tensión de nuestro cuerpo. Si tomamos conciencia de nuestra mandíbula, le estamos dando una información propioceptiva y si mandamos la orden de relajar, el cuerpo obedece. Podemos estar con estrés pero tener nuestro cuerpo más relajado. Para ello hay que llevar conciencia corporal (información al cerebro) y dar imágenes de relajación muscular. Los odontólogos proponen férulas de descarga, pero no siempre es del todo eficaz. El paciente se coloca la férula pero sigue con la actitud de tensión mandibular, porque permanece con el pensamiento de tensión. En vez de machacarse los dientes, machaca la félura. Parte de la tensión en la musculatura de la mandíbula es por la mala congruencia del movimiento de la boina y la cabeza que se ha generado y por exceso de tono de los músculos masticatorios. Aprender a relajarnos es una medida útil a medio y largo plazo, así como un tratamiento intraoral de fisioterapia.
  • Después de una sesión de odontología donde nos han extraido las muelas del juicio, o nos han hecho una endodoncia en una muela del fondo, o no podemos cerrar la boca después de la sesión, podemos recurrir a un tratamiento de fisioterapia, donde de manera intraoral relajamos los músculos de la mandíbula y mejoramos la relación de la boina (disco) y cabeza (cóndilo) con movilizaciones articulares.
  • Cuando mordemos el hueso de una aceituna o cereza de manera brusca e inesperada, podemos empezar a desarrollar algún ruido o chasquido articular. Se puede recurrir a un tratamiento de fisioterapia para restaurar la funcionalidad de la articulación.
  • Tener el hábito de masticar por ambos lados, unas veces con el lado derecho de las muelas, y otras con el lado izquierdo, porque así creamos simetría en el tono muscular y esto se traduce en que la articulación de la mandíbula se va a mover de forma más coordinada.
  • Si tenemos ausencia de una pieza dental, sobre todo las muelas (2º o 3º molar) podemos acudir a un odontólogo para que nos haga una funda y así distribuir mejor las cargas de la mandíbula a todas las muelas y disminuir la compresión de la articulación de la mandíbula.
  • Ante los bostezos, si se nos queda encasquillada la mandíbula podemos recurrir a tratamiento de fisioterapia e intentar en los bostezos no abrir excesivamente la boca.
  • Si tenemos encasquillamiento de la mandíbula al abrir la boca o dificultad a la hora de comernos un bocata, es mejor cortar trozos de bocadillo y meterlos en la boca que abrirla y estresar la articulación.
  • El hábito de apretar la lengua contra los dientes desaparece en la medida que colocamos la lengua en su posición de reposo ideal.
  • Sabiendo que el hábito de apoyar la mandíbula en la mano estresa la articulación de la mandíbula, podemos tomar conciencia y no permanecer así durante mucho tiempo. Tomamos la actitud de ser activos, nos erguimos sobre la vertical y hacemos trabajar a nuestra musculatura para que nos mantenga el peso del cuerpo. Sería como ir al gimnasio y hacer un buen trabajo muscular.
  • Sabiendo que la posición adelantada de cabeza genera estrés en la articulación de la mandíbula, nos erguimos sobre la vertical y trabajamos correctamente la musculatura del cuello y espalda. Esto se aprende más específicamente en reeducación de la postura erguida.
  • Si se nos suele meter la comida entre los dientes, llevar a mano un cepillo de dientes que se llama microcepillo, es pequeño y se utiliza para quitar restos de comida entre los dientes. Así aliviamos a la musculatura de la lengua y boca de tener que estar contrayéndose continuamente para intentar quitarnos la comida.
  • Si tenemos el hábito de comernos las uñas, morder el boli, el palillo, mordernos el labio, los carrillos, comer chicle y sabemos que esto estresa a la articulación de la mandíbula sabemos que dejando de hacerlo disminuye la tensión sobre nuestra musculatura masticatoria y sobre la articulación.
  • Para las personas que tienen sonrisa gingival van a tener más tensión mandibular cuando se quieran poner serias.

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